El precio del aceite de oliva cayó hasta su valor más bajo en los últimos diez años, amenazando los ingresos de los agricultores en el sur de Europa, que ya sufren por las fuertes medidas de austeridad impuestas por los gobiernos de países como España o Grecia.

A pesar del crecimiento global de la demanda el consumo ha caído en países clave de la zona mediterránea y el mercado ha visto un exceso de la oferta.

En los últimos seis años el precio del aceite de oliva se ha visto reducido a la mitad.