Altos decibeles, bromas pesadas, talento y el protagonismo de fenómenos de internet fue lo que se vivió la noche del miércoles en la Carpa Corona del Distrito Federal, donde se llevó a cabo la Segunda entrega de los Premios Danup.tv a lo mejor, lo más gracioso y lo más bizarro que los mexicanos han subido a internet. Sin embargo, el “plato fuerte” de la velada no fueron los premios, sino la presentación de Kinky y Molotov, que con su potente sonido desataron el alarido de las tres mil 700 personas reunidas en el recinto.

La primera parte del evento arrancó en punto de las 20:15 horas y consistió en la entrega de reconocimientos que hace la empresa de productos lácteos a los videos más originales y populares que los concursantes subieron a su página de internet (www.danup.tv).

Sin embargo, y pese a las buenas intenciones de los organizadores, errores en la producción, el nerviosismo de los conductores (Caeli y Yayo Gutiérrez, dos figuras de internet) y sobre todo problemas de audio (que hicieron imposible comprender lo que decían), generaron que buena parte del público lanzara rechiflas a lo largo de la ceremonia.

Pese a estos problemas, los premios demostraron el arraigo que ya tienen las redes sociales y los portales de videos entre la juventud mexicana. El grueso del público lo conformaban jóvenes de entre 16 y 25 años, quienes ovacionaron a los ganadores e invitados como si fueran estrellas de rock. Personalidades como Édgar del video Édgar se cae (con más de un millón y medio de visitas en el portal de YouTube) y tuiteros reconocidos en esa red social, como Callo de hacha y Máscara de Látex son el ejemplo de que los nuevos “ídolos” ya no requieren tener ninguna habilidad artística para calar en el gusto de los adolescentes. Basta con el ingenio o simplemente con el que se hayan capturado haciendo algo gracioso para obtener su pase a la fama.

Show “al dos por uno”

Luego de la ceremonia de premiación, llegó el turno para que la música se apoderara de la Carpa Corona. La dinámica del espectáculo consistió en que cada banda tocara tres canciones, cediéndole su lugar a la otra, de forma que en el concierto se intercalaron éxitos de Kinky con los de Molotov, incluyendo pequeñas sorpresas y con novedades bajo el brazo. Los primeros, presentando el disco El sueño de la máquina; mientras que los segundos recién estrenaron el documental Gimme the power.

Los primeros en salir, en medio de una sonora ovación, fueron los integrantes de Kinky, quienes de inmediato se apoderaron de los oídos de los presentes con su potente mix  de rock fusionado con mezclas electrónicas.

Hasta quemarnos fue la canción que abrió el espectáculo, con lo que de inmediato el recinto, adyacente al Hipódromo de las Américas, se volvió una gigantesca pista de baile. El grupo comandado por Gil Cerezo aprovechó el espectáculo para presentar varios temas de su quinto álbum de estudio: El sueño de la máquina.

Luego de tres canciones, llegó el turno de Molotov, que sirvió para constatar que la banda sigue gozando de un enorme arrastre entre el público juvenil, gracias a la irreverencia y fuerza que imprimen en el escenario. Eso sí, ambas agrupaciones padecieron de primera mano los problemas de audio que enmarcaron la ceremonia. Temas como Amadeus y Gimme the power se escucharon lejos de su mejor forma, además de que los saludos de los grupos a los fans fueron incomprensibles por la mala calidad del audio.

Pese a todo, en la entrega de premios quedan varias estampas memorables en el terreno musical. La primera, cuando Molotov le dedicó uno de sus temas más celebres al candidato del PRI a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto; la segunda, con Kinky y Molotov fusionando sus estilos (e integrantes) para un par de temas, el más destacado fue Frijolero, con el que le dieron un cierre perfecto a una noche repleta de detalles.

POR CIERTO

La reventa hace su agosto

En pleno mes de julio, la reventa hizo su “agosto” con los boletos de la Entrega de Premios Danup.tv, que se cotizaron hasta en 150 pesos en el exterior de la Carpa Corona.

Y vaya que fue un negocio redondo, ya que todos los tickets eran cortesías que se regalaron a través de las redes sociales.