Los compromisos de  nuestros gobernantes en primera instancia han sido trabajar y defender a sus gobernados ante cualquier situación que se presente, sea cual sea la magnitud de los problemas y las necesidades deben ser atendidas en tiempo y forma.

Hoy vemos acciones como investigaciones sobre lavado de dinero y delincuencia organizada, nuevas reformas a la ley, el fuero de los políticos, obras y obras por todas partes, etcétera.   Esto al parecer son resultado de una nueva forma de gobernar , en donde se presentan resultados que se manejan como representativos y de mucha importancia en donde se solucionan y se resuelven problemas y conflictos  que han afectado en distintos sectores.

En estos tiempos, los ciudadanos, más que nunca debemos estar pendientes de los trabajos que destacan  sin dejar de observar y comprobar si escogimos bien a nuestros servidores públicos; evaluar sus resultados y determinar si es necesario que sigan ahí o de lo contrario exhibir y señalar  a quienes todo el tiempo se han servido del poder dando paso a la corrupción, impunidad y practicas deshonestas que por el simple hecho de estar en el poder creen que es normal.

Los compromisos en el servicio público no deben ser solo para beneficio de unos cuantos que por apoyar en campañas y hacer bulto ven la oportunidad de una forma de vida beneficiándose con participaciones públicas, olvidándose de sus responsabilidades y peor aun buscando otras oportunidades para seguir en el poder.

Es tiempo de exigir transparencia, de calificar a quienes nos gobiernan y exigir cuentas precisas de lo que se hace para comprobar si los “compromisos” son a favor de la sociedad o solo de unos cuantos, que por pertenecer a algún partido político, organizaciones sociales o cualquier otro grupo representativo  que por el simple hecho de apoyar proyectos políticos ven la ocasión como un gran negocio.

Por primera vez debemos  de dejar actuar  solo como fanáticos, no solo aplaudir y echar porras al aire para captar la atención de la sociedad; sin darnos cuenta que entre más aplausos y porras a nuestro país se sumerge en un mar de fracasos y malos resultados para seguir igual o peor que antes. No hay que dejar de defender a quien en verdad se lo merece, también hay que reconocer las acciones de quien cumpla  con la capacidad y características necesarias para dirigir cualquier ocupación de servicio a la sociedad sin generar dudas de su desempeño.

Hoy  la sociedad está obligada a exigir resultados benéficos y reales en todos los sectores, principalmente generando un ambiente de paz y tranquilidad pero sobre todo de confianza.