Hoy se estrena “Ruby, la chica de mis sueños” (Ruby Sparks) y es distribuida por 20 th Century Fox Latam y bajo la dirección de  Jonathan Dayton y Valerie Faris  (Pequeña Miss Sunshine, 2005) y el espectacular guión a cargo de Zoe Kazan. “Ruby, la chica de mis sueños”  es una de esas películas que hacen que el cine independiente se vuelva más fuerte que el comercial.

Mucho se ha hablado sobre los actores que al interpretar a un personaje se adueñan de éste, pero nadie había pensado en lo que sucede en la vida de un escritor, en “Ruby, la chica de mis sueños”  nos encontramos con una problemática caótica en la creativa mente de Calvin Weir-Fields (Paul Dano), quien a sus 19 años alcanzo el éxito como escritor a través de su primer novela, que si mal no recuerdo se titula “Desayuno para cenar”. Tras el éxito, compra una mansión en Los Ángeles, pero su vida es terriblemente ermitaña, su único compañero es su perro Scotty, de vez en cuando ve a su hermanoHarry (Chris Messina) y tiene citas con su psiquiatra. La razón de esta soledad se la debe a la ruptura que tuvo con Lila, quien fue su novia durante 5 años y lo abandono justo en el funeral de su padre.

En esta vida solitaria es como Calvin comienza a tener sueños recurrentes en los que conoce a una chicaRuby Sparks -interpretada por la mismísima Zoe Kazan- y la define perfecta, como la chica de sus sueños. Ante la falta de inspiración por crear una novela nueva decide escribir sobre Ruby, la chica de sus sueños y poco a poco comienza a crear un personaje. Aunque él se rehúsa a hacerla perfecta, termina por limitar a su personaje y por enamorarse perdidamente de ella, pues encaja a la perfección con sus expectativas de pareja sentimental. Sin embargo, un día al despertar Calvin se lleva una gran sorpresa por la que todos lo tacharan de loco.

La historia en sí, contiene una moraleja enorme, del tamaño del mundo, sobre todo si estas enamorado(a) pues nos enseña que nadie es perfecto y cuando es perfecto el encanto se rompe, que no debemos querer cambiar a las personas y aceptarlas con cada uno de sus defectos y virtudes (por muy trillado que parezca) pues así es como el amor funciona (un roto para un descocido) y no tratando de crear a una persona perfecta.