El príista Enrique Peña Nieto, Presidente Electo para el sexenio 2012-2018, parece agradarle andar de viaje. Tanto que lo hemos visto en septiembre pasado visitar Guatemala, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Perú. Y por si esos no fueron suficientes, en días pasados el mexiquense cruzó el Atlántico para hacer una gira por diferentes países europeos. Vaya, uno podría decir que al señor le gusta viajar. Es más, uno puede sentarse a la mesa con un amigo a disfrutar de un buen café mientras se aprovecha la oportunidad para hablar de los viajes de Peña Nieto y de la falta de empleo a la vez; “matar dos pájaros de un tiro”.

Bastante se ha hablado de don Enrique y bastante más se ha de hablar. Habrá incluso quienes en pleno 2018 sigan hablando del “fraude electoral de 2012” y ese tipo de cosas. Pero para los que logren superar la dolorosa victoria del príista habrán más cosas de que hablar en los próximos seis años. Desde ahora, el futuro presidente nos da tema para analizar. Hoy hablemos de desempleo y de los viajes de Peña Nieto. ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro?

México tiene cifras de desempleo aún por debajo del promedio de los países que pertenecer a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Para agosto, la tasa de desempleo del conjunto mencionado permaneció en 7.9%; mientras para la eurozona fue de 11.4% y en Estados Unidos tuvo una tasa de desempleo del 8.1%[1]. Para México, en agosto de este año la tasa de desempleo se ubicó en 5% según datos de la OCDE.

Sin embargo, el mes de agosto representó la mayor tasa de desocupación en lo que va del año, pese a que se esperaba lo contrario. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ubican dicha tasa en 5.39% para agosto, por encima del 5.01% que tenía julio y aún superior al 5.22% en que se ubicó en febrero de este año[2]. En la gráfica 1 se muestra la tasa de desocupación desde 2009.

Población desocupada como porcentaje de la población económicamente activa

Pareciera que nuestro desempleo no es preocupante, sin embargo, se considerada como ocupada a la población que está tanto en la formalidad como en la informalidad. El porcentaje de la población ocupada que se encontraba en el sector informal en agosto de este año fue de 28.86%. Las personas que están representadas en ese porcentaje, si bien están empleadas, no gozan de ninguna protección de seguridad social como seguro médico o aportaciones para su retiro. No podemos hablar de condiciones buenas de empleo entonces para ese porcentaje. En la gráfica 2 se puede apreciar la tasa de la población ocupada en el mercado informal desde 2009 hasta el dato de agosto de este año.

Población en el sector informal como porcentaje de la población ocupada

Claro que preocupa y debe preocupar la cuestión del desempleo en México y sobre todo la forma en que se emplea a la población. Empero, el empleo no es algo que se cree por decreto.

Permítame citar unas líneas del periodista Carlos Puig en su columna “Mentiras, empleo y la reforma laboral”:

¿Cómo se crea un empleo? Es una pregunta cuya respuesta, por compleja, alude a hacedores de políticas públicas y a economistas. Permítame simplificar: si la respuesta fuera sencilla, no habría desempleo.”

En efecto, crear empleo no es tan sencillo. El gobierno no puede decretar que se creen empleos y lograrlo así de simple. Tampoco puede el Estado crearlos todos por sí mismo. Lo que le toca al Estado es crear las condiciones necesarias para atraer la inversión privada, la cual es necesaria para crear empleos. Es la inversión, y no los decretos, la que directamente crea empleos.

Y regresamos con nuestro futuro Señor Presidente. En sus viajes por Latinoamérica y ahora por Europa, Peña Nieto ha conversado y conversará con jefes de Estado, ministros y, por supuesto, con empresarios. Ha abordado y abordará los temas más diversos de relaciones bilaterales con México; pero, sin duda, un tema que no se le escapará es el buscar la inversión para nuestro país entre los empresarios extranjeros. Precisamente crear ante los empresarios una imagen del México apto para invertir, del México seguro para las inversiones y del México dispuesto a lograr el crecimiento y el desarrollo que no ha podido ver en al menos los últimos treinta años.

Si a eso ha viajado Peña Nieto, buen viaje entonces. El próximo primero de diciembre lo veremos tomar posesión como Presidente de la República. Y de lo que haga o deje de hacer dependerá el crecimiento y desarrollo económicos de México. Es hora entonces de que los ciudadanos nos pongamos a criticarle, para bien y para mal, lo que haga y deje de hacer. La elección quedó atrás. Veamos si, en este tema, el mexiquense es apto para atraer y propiciar la inversión.

En este aspecto, si Enrique Peña Nieto atraerá inversión al país que creará y mejorará el empleo, bienvenido. Ya estaremos hablando de ello.

Hasta la próxima mi estimado zacapoaxteco.

@delavegacruzado


[1] Cifras de la OCDE.

[2] Cifras del INEGI.