La fecha ya está cerca, las elecciones locales están a la vuelta de la esquina. En el transcurso de esta semana, los candidatos a los distintos puestos de elección popular  deberán dejar de hacer campaña en promoción del voto. Inicia ese período pensado para que los ciudadanos reflexionemos las distintas propuestas que nos fueron hechas y decidamos libremente por quien habremos de votar el domingo próximo. Si bien estos comicios son sólo locales, no debemos restarles importancia. Le platicaré por qué.

En nuestro país conviven dos sistemas electorales: el Federal y el Local, lo que hace se celebren elecciones prácticamente cada año, lo cual implica una utilización de bastantes recursos del erario para celebrarlas, así como la necesidad de acudir de forma muy frecuente a las urnas, restando eficacia a la capacidad de convocatoria de los comicios y un hartazgo de dichos procesos. En vista de estos problemas, en años recientes se inició un proceso de homologación de las elecciones en los Estados en los que sus elecciones locales no eran concurrentes con las elecciones federales. Puebla es uno de esos Estados, por lo que se aprobó que los próximos Ayuntamientos1 y Diputados Locales (los que elegiremos el próximo domingo) duren en su cargo por única ocasión un período nada despreciable de 4 años 8 meses.

El ámbito local (Ayuntamientos y el Congreso Local) suele verse frecuentemente con poca importancia, sin embargo, son precisamente los Ayuntamientos, como gobierno del municipio, el primer contacto y el más esencial que los ciudadanos necesitamos tener para el mejoramiento de nuestro entorno económico y social. El Ayuntamiento es sin duda la autoridad más cercana a nosotros y la que de forma más fácil puede conocer los problemas que nos aquejan para gestionar recursos, planear y aplicar las soluciones que nuestra colonia y municipio necesitan. La participación ciudadana a nivel municipal es una de las garantías más importantes de las que legalmente gozamos y que no debemos rechazar.

Desafortunadamente, los Ayuntamientos en nuestro país son ineficientes (hacen poco con mucho) o ineficaces (de plano no hacen nada). Parte de este problema radica en algo tan simple como su período. Los Ayuntamientos duran, excepto en algunos Estados de la República, un período de tan sólo tres años. Además, los cargos en el Ayuntamiento suele ser utilizados únicamente como trampolines para escalar a puestos de mayor relevancia y, por supuesto, con mayores sueldos. Por lo mismo, no hay un compromiso real de los integrantes del Ayuntamiento por ejercer bien el poder que les fue conferido, de trabajar y, bueno, de rendir cuentas a la ciudadanía mejor ni hablamos.

Como integrante del Ayuntamiento,  el primer año aprenderé con qué se come esto de trabajar para el pueblo, el segundo año seguramente habré de trabajar en proyectos que podrán no ser los más productivos ni detonadores del desarrollo municipal pero que son vistosos (por supuesto deben ser vistosos si quiero ganar reflectores para mi próximo cargo), finalmente, el tercer año me dedicaré a ver que me llevo y a taparle el ojo al macho, no sea que se den cuenta que hice algo mal. Bueno, sinceramente no es que todos o que yo quiera hacer eso, pero parece ser el actuar en general que usted y yo bien conocemos.

Digamos que estamos ante un funcionario en verdad honesto (los milagros existen, no se ría), al no haber reelección de autoridades municipales y al verse limitados por un período tan corto de gestión, realmente los Ayuntamientos no pueden aplicar proyectos de largo plazo, aquellos que se necesitan para lograr el desarrollo económico a nivel municipal o incluso regional. Son los proyectos a largo plazo los que detonan la actividad económica y permiten una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, pero por el tiempo al que se limitan sus gestiones, los Ayuntamientos no hacen sino sólo cosas vistosas. Si no me cree, ¿recuerda el monumento que después se convirtió en fuente, maceta y basurero, para regresar casi a su estado original? Bueno, de esos proyectos vistosos y nada productivos le hablo. Recientemente el quiosco se ve bonito, que vaya a ser productivo no lo creo.

Cada vez va siendo más fuerte el consenso académico y político entre aquellos que hacen y discuten las políticas públicas en que el desarrollo regional es importante en la búsqueda por lograr un desarrollo económico en general, sobre todo en aquellos países que, como el nuestro, se encuentran en vías de desarrollo. Tenemos pues ante nosotros una oportunidad única. Un período un año con ocho meses más largo que los que estamos acostumbrados puede ser el primer paso para probar que es posible hacer un diagnóstico correcto y poner en marcha aquellos proyectos que en verdad nos beneficien en el largo plazo y que mejoren nuestra calidad de vida. A esto me refiero con la importancia de más que tendrán esta vez las elecciones.

Considere también, estimado zacapoaxteco, que su elección de Diputado es crucial. El elegido o la elegida habrán de representarlo en el Congreso del Estado, ahí donde se discuten las Leyes que nos rigen como poblanos y ahí donde determinan el monto de nuestros impuestos locales. Pequeño detalle, ¿verdad?

Mi estimado zacapoaxteco, nos leeremos la próxima ocasión. Mientras, analice las propuestas que todo este tiempo de campaña nos dieron los candidatos y emita su voto como mejor crea conveniente. Pero no olvide pensar en lo que quiere para Zacapoaxtla en el futuro y como es que quiere mejorar su calidad de vida al interior de nuestra bella ciudad.

Hasta la próxima y quedo a sus órdenes en mis redes sociales para dudas, quejas y comentarios.

 

———————->ANOTACIONES <——————————–

1 Lo correcto es decir que elegiremos Ayuntamientos, no sólo Presidente Municipal. Créame cuando le digo que el gobierno municipal es más que sólo el Presidente. Los regidores y el síndico también cuentan. Considere que está eligiendo un Ayuntamiento y que es éste, como tal, el que debe responderle en el futuro.