Centenares de indígenas bloquearon el ingreso a la vicepresidencia boliviana, a una cuadra del Palacio de Gobierno, para insistir en pedir al presidente un diálogo directo para que no construya una carretera a través de la reserva natural del Tipnis, informaron sus dirigentes. Evo Morales por su parte, los acusa de plan para “tumbarlo”.

Los amazónicos montaron el fin de semana un campamento con 120 carpas ante la vicepresidencia y ayer aumentaron su presión al impedir a los funcionarios que ingresen o salgan del edificio.

El dirigente del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), Fernando Vargas, dijo que no levantarán el cerco a la vicepresidencia hasta que Morales ordene levantar las barricadas policiales que, a su vez, impiden a los nativos ingresar a la plaza Murillo, donde están el Palacio de Gobierno y el Parlamento.

El vicepresidente Álvaro García Linera puede trabajar en otras oficinas del Palacio Quemado y el Congreso, dijo una fuente de esa entidad que también denunció que los nativos agredieron a los funcionarios que intentaron ingresar hoy a la Vicepresidencia.

Los indígenas, entre los que hay decenas de niños enfermos, montaron su campamento luego de que el viernes la Policía frenó una manifestación hasta la plaza Murillo.

Los amazónicos llegaron a La Paz la semana pasada tras 62 días de caminata desde el departamento de Beni buscando que Morales desista de impulsar la carretera porque temen que destruya el Tipnis y sea invadido por productores de coca.

El parque tiene una superficie de 1.2 millones de hectáreas donde viven 14 mil nativos de las etnias trinitaria-moxeña, yuracaré y chimán, en medio de un extraordinario hábitat de fauna y flora.

En una rueda de prensa, Morales volvió a acusar a los indígenas de “conspiración” por bloquear la vicepresidencia y de tener un plan para “tumbarlo” y provocar muertes, denuncia similar a la de hace unos días ante un motín de policías por un aumento salarial. El dirigente de los indígenas Adolfo Chávez rechazó la denuncia y dijo que Morales debe tomar “agua serenada para que se tranquilice” porque no piensan derrocarlo, sino defender sus derechos que, según insistió, el gobierno quiere vulnerar con la carretera en el Tipnis.

Por otro lado, Morales dijo que si la izquierda o los movimientos sociales de “tendencia anticapitalista” dieran un golpe en un país de Latinoamérica, los Cascos Azules de las Naciones Unidas y la OTAN intervendrían de inmediato. Expresó esa opinión tras reiterar en rueda de prensa que para su gobierno, el depuesto presidente de Paraguay Fernando Lugo sigue siendo el mandatario “con legitimidad y legalidad”.

Vía: Google Noticias