Un gran meteorito cayó en una zona poblada de la región rusa de los Urales, donde dejó un millar de heridos y causó pánico entre la población. El meteorito cayó a unos 80 kilómetros de la ciudad de Satka, cabecera del distrito del mismo nombre, pero la onda expansiva afectó a varias regiones adyacentes y hasta a la vecina república centroasiática de Kazajistán.