Fue lanzada al mercado hace poco más de un año, y tiene apenas 13 empleados fijos, que trabajan en una oficina de San Francisco, EEUU. Sin embargo, hoy la aplicación fotográfica para teléfonos móviles, Instagram, protagonizó la operación más importante en la era de los smartphones, al cerrar un acuerdo de venta con Facebook, la red social más grande del mundo, por US$ 1.000 millones.

¿Cómo consigue este arrollador éxito una empresa tan joven y pequeña, que además ofrece un producto gratuito, y por lo tanto no factura nada a los usuarios?. Según los expertos, el secreto está en el exponencial crecimiento de sus usuarios, y en su enorme potencial de comercialización.

Hasta hace unos días Instagram contaba con más de 30 millones de usuarios registrados sólo en iPhone, y una tasa de crecimiento mensual impresionante, cuando el martes 3 de abril hizo noticia por la salida de una versión para el sistema operativo Android, de Google. La pérdida de la exclusividad para los usuarios de Apple, empresa por la que debutó en octubre de 2010, además de revolucionar las redes, prometía que los números se dispararan: en horas, se registró más de un millón de descargas de la aplicación para Android.

Los expertos esperan que cuando la empresa comience a hacer negocios con la publicidad -siguiendo el modelo de otras redes sociales-, su proyección será enorme. De hecho, grandes empresas como Starbucks ya usan Instagram para hacer promoción, difundiendo imágenes entre sus seguidores o cubriendo eventos en directo.

De hecho, Instagram ya ha estado explorando modelos para inserción publicitaria, aunque sin que se revelaran hasta el momento mayores detalles.

Tras la apertura a Android, la atención estaba centrada en una nueva ronda de financiación que la empresa esperaba concretar para captar fondos de capital por US$ 50 millones entre inversionistas (en la anterior ronda, realizada en febrero de 2011, recaudó US$ 7 millones de variados inversionistas, entre los que estaba Jack Dorsey, el fundador de Twitter.

Entonces Instagram tenía menos de 2 millones de usuarios). Estos nuevos recursos eran necesarios para enfrentar el aluvión de usuarios de Android, y mejorar su capacidad para seguir ofreciendo un servicio de calidad.

Analistas de riesgo señalaban que, si lograba recaudar esos US$ 50 millones y cumplir sus proyecciones de crecimiento de usuarios, Instagram podía alcanzar una valoración de US$ 500 millones. Apenas unos días después, este lunes el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, decidió que valía el doble. Y la compró.

Vía: Terra MX