Un viernes 13  de cualquier mes se considera un día de mala suerte en la mayoría de las culturas occidentales. La unión del viernes y el 13 se popularizó como consecuencia de la serie de películas de terror “Viernes 13” (que en otros países se llamaron “Martes 13”).

El número trece, desde la antigüedad, fue considerado como de mal augurio por varios motivos, entre los principales, el hecho de ser el siguiente número primo después del doce (el doce sería tenido en gran estima, dadas su practicidad y cualidades matemáticas). En la última cena de Jesús, trece fueron los comensales; tanto la Cábala como las leyendas nórdicas enumeran a 13 espíritus malignos; en el Apocalipsis, el capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia; una leyenda escandinava cuenta que en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal, era el decimotercer invitado; esto se “cristianizó” más tarde al decir que Satán (Abadón) era el 13º ángel (Apocalipsis 19:11). En el Tarot, este número hace referencia a la muerte (aunque para hacer justicia hay que añadir que no sólo significa muerte sino también significa cambio: cambio de estado, de vida, etc.). Asimismo, las brujas viajaban al monte Blocksberg en grupos de trece durante la Walpurgisnacht.

El miedo al martes 13 se llama trezidavomartiofobia.