Es por todos ya sabido que estamos en tiempos previos a las elecciones para presidente municipal. En breve estaremos recibiendo impactos visuales y auditivos, de la misma manera estaremos escuchando críticas y rumores acerca de nuestros candidatos. Estaremos padeciendo mil y un enfermedades del poder… muy probablemente nos volvamos anarquistas y pensemos en buscar la clandestinidad para saciar el morbo de las personas que comparten el sentimiento pero tienen miedo a exteriorizarlo; como si fuera un exorcismo.

Lamentablemente es así. Siempre vemos los errores de las figuras públicas, pero nunca vemos nuestros errores mismos. Antes de aventar la piedra, debemos entender que la sociedad la componemos todos no solo un grupo de la llamada “clase política”. La sociedad es un ente viviente, mientras que en la clase política solamente existen entre 100-200 personas, en la población “normal” sumamos alrededor de un mundanal de miles. Tenemos complejo de inferioridad y siempre buscamos culpar a alguien más antes de tomar nuestra cuota de responsabilidad. A veces actuamos por impulsos, nos dejamos llevar por la procesión antipolítica y juzgamos a todo aquel que representa mis miedos. Tengo miedo que alguien sin estudios me gobierne, tengo miedo que un ricachón se haga más rico de lo que es, tengo miedo de que la Virgen no me hable, tengo miedo de que el jitomate suba por la cuesta de enero y porque es culpa de los políticos, la culpa de todo la tienen ellos; que se me caiga el pelo es culpa de ellos, algo le mandaron poner al agua.

La vida no puede pasar de queja en queja, porque dos cosas rescato del cine:

“En la vida nos caemos para aprender a levantarnos…”  – Batman begins (2005)

“En la vida o eres parte del problema, o eres parte de la solución o eres parte del paisaje”.   –Robert de Niro

Ha pasado, y sin duda alguna seguirá pasando, que durante el tiempo previo a las campañas, salga un mesías vestido con huaraches, sombrero y calzón de manta, empuñando un machete y diciendo estar en contra del sistema. Lamentablemente, es un producto del sistema. Porque parafraseando a  Vico C :  saludan al pariente saludan al vecino y los pasados 4 años estaban escondidos. Lo que es cierto en la totalidad de los casos, se debe proponer algo, no apuntalar las fallas del sistema (esas son evidentes; y tarde o temprano terminarán colapsando a toda una estructura de poder). Decir “hubiera sido mejor” es sinónimo de “nos equivocamos, pero no lo hemos madurado, seguimos procesando la información”. Este año ya han comenzado a salir los trapos sucios de todos aquellos que sueñan con el poder…

¿Seremos parte del problema, de la solución o del paisaje?