Hay autores que desde el primer momento en que su novela ve la luz, parece que se escribió para adaptarse al cine. Hay otros, que son capaces de moverse en los espacios tanto del cine como la literatura. Pero otros más, parecen estar malditos tanto al momento en que sus novelas se llevan al cine, como cuando ellos escriben para la pantalla grande. A este grupo pertenece Gabriel García Márquez.

Mientras la novela literaria está llena de descripciones y narraciones largas, la escritura del cine debe ser precisa y un claro ejemplo lo vemos en Memoria de mis putas tristes, película que después de un largo tiempo enlatada llega a las pantallas capitalinas este fin de semana y que está contada como si fuera una novela, por lo que se torna lenta para el cinéfilo acostumbrado a ver cosas digeribles.

Quizá por eso Márquez no ha logrado consolidar su trabajo literario dentro del cine. Quizás algunos de sus mejores momentos se presentan en las adaptaciones de sus cuentos. Un claro ejemplo fue “María de mi corazón”, basado en su historia del mismo nombre y que protagonizaran María Rojo y Héctor Bonilla, bajo la dirección de Jaime Humberto Hermosillo en 1979.

Sin embargo, sus novelas más famosas no han corrido con la misma suerte: “Crónica de una muerte anunciada” (1987), “El coronel no tiene quién le escriba” (1999) o “El amor en los tiempos del cólera” (2007) y “Del amor y otros demonios” (2009) son claros ejemplos que una buena novela, no siempre garantiza una buena película y a este grupo se une “Memoria de mis putas tristes”.

Basada en la novela homónima, la cinta cuenta la historia de un anciano en sus días finales, que termina amando a una joven prostituta de 20. Y a pesar de la excelente actuación de Emilio Echevarría como El sabio, las locaciones y la cinematografía bien cuidada, el ritmo de la película cae rápido y termina por hacerla tediosa.

Vía: Yahoo Cine Mx